Un botón puede parecer algo menor en el diseño de una landing... hasta que te das cuenta de que es el puente entre una visita y un cliente. Te cuento cómo pensarlos para que no pasen desapercibidos y hagan su magia.
El botón que lo cambia todo
Si alguna vez diseñaste una landing page (o la tuviste que pensar para tu emprendimiento), seguro te rompiste la cabeza con el texto, las imágenes, los colores… Pero hay un elemento que muchas veces pasa desapercibido y es el que define si la persona avanza o cierra la pestaña: el botón de llamada a la acción, o como le decimos en el mundillo, el famoso CTA.
Yo soy diseñadora gráfica, y te juro que cada vez que arranco una landing, lo primero que pregunto es: “¿Qué querés que haga el usuario?”. Porque si no tenemos claro eso, todo lo demás es puro maquillaje.
¿Qué hace que un botón funcione?
Para mí, un buen botón tiene tres cosas clave:
- Un mensaje claro y directo: nada de "Enviar" o "Más info". ¿Enviar qué? ¿Más info de qué? Tiene que decir con todas las letras qué va a pasar si hacés clic.
- Un diseño que no se esconda: usá un color que contraste, que se vea. Tiene que gritar (con estilo): "¡acá estoy, hacé clic!" 😄
- Una ubicación lógica: no lo dejes perdido al final del universo. Ponelo justo cuando la persona está convencida o al borde de estarlo.
Textos que conectan (y convierten)
Un CTA es como invitar a alguien a tomar un café. No le decís “Enviar”, le decís “Tomemos un café” 😉. Algunos ejemplos que me funcionan muchísimo en los proyectos de diseño.net.ar:
- "Quiero mi presupuesto"
- "Empezá ahora"
- "Hablemos de tu marca"
- "Descargá el recurso"
- "Ver cómo trabajamos"
Menos es más (sí, también acá)
No te emociones con 10 botones distintos en una misma pantalla. Eso abruma. Elegí uno o dos por sección, bien pensado, y que tenga coherencia con el resto del mensaje.
Diseñar con intención, siempre
En el estudio no diseñamos botones por diseñar. Cada botón tiene su razón de ser, su propósito. Y cuando logramos que ese botón esté bien pensado, bien ubicado y bien diseñado… pasa algo mágico: la landing empieza a convertir.
Así que si estás por lanzar una página o querés mejorar la que ya tenés, ponete los lentes de diseñadora (o pedime ayuda, guiño guiño) y preguntate: “¿Estoy guiando bien al usuario?”. Porque al final del día, un buen CTA no empuja: invita.