Felfort no es solo una marca de chocolates… es una parte hermosa de nuestra infancia (y de nuestra vida adulta también). Hoy te quiero contar cómo, desde el diseño y la comunicación, logró que todos sus productos sean inolvidables.
Felfort: una fábrica de dulzura desde 1912
Todo empezó en Buenos Aires, hace más de un siglo. Felipe Fort, un inmigrante belga, fundó la empresa con una idea clara: hacer chocolates de calidad… pero bien accesibles para todos. Y ahí nació la magia.
Los productos de Felfort que viven en nuestra memoria
Lo mejor de Felfort es que seguro te acordás de algún producto. Y seguro te saca una sonrisa.
Marroc: el rey indiscutido
Si hablamos de Felfort, el Marroc es palabra mayor. Es ese cuadradito de chocolate con capas de maní y dulce de leche que nunca falla. Además, su envoltorio marrón con letras doradas es un clásico total del diseño argentino.
Jack: el chocolate que venía con sorpresa
¿Cómo olvidarse del Jack? Ese chocolatito que traía un juguetito adentro. Una estrategia de marketing y diseño genial que hacía que lo quisieras aunque no fueras fan del chocolate. ¡Era un golazo abrirlo y ver qué tocaba!
Los corazones de chocolate Felfort
¿Quién no recibió uno alguna vez? Los famosos corazones de chocolate Felfort son puro símbolo de amor argentino. Su packaging rojo, brillante, simple y directo, sigue vigente desde siempre.
Las tabletas y bocaditos de siempre
Desde los clásicos bocaditos rellenos de licor, las grageas de chocolate, las monedas doradas (sí, las de chocolate), hasta las tabletas con leche o amargo… Felfort tiene un catálogo gigante que sigue latiendo fuerte.
Diseño, identidad y mucho carácter
Lo que me encanta de Felfort como diseñadora gráfica es que nunca necesitó hacer packaging minimalista o ultra moderno. Sus productos gritan nostalgia, autenticidad y presencia en cada envoltorio. Colores fuertes, tipografías bien visibles, y un estilo que no pasa desapercibido. Eso es branding real.
Un legado que sigue más vivo que nunca
Hoy Felfort sigue siendo manejada por la familia Fort. La fábrica de Gascón y Díaz Vélez en Almagro es un emblema porteño. Y sus productos siguen en quioscos, supermercados y hasta en esas tiendas de barrio que nunca fallan.
¿Qué me deja Felfort como diseñadora?
Que las marcas que se animan a ser fieles a sí mismas… son las que se quedan para siempre. No todo es rebranding y tendencias. A veces, lo más poderoso es lo que conecta directo con las emociones de las personas.
Cerramos esta nota, pero me voy a comer un Marroc
Porque después de escribir todo esto… imposible no tentarse. Felfort es de esas marcas que no pasan de moda. Es argentina, es auténtica y tiene productos que forman parte de nuestra historia. Desde mi lugar en www.diseño.net.ar, siempre celebro a las marcas que emocionan. Y Felfort… emociona con chocolate.